Historia del Movimeinto Obrero (VI): Socorro Rojo Internacional

 Socorro Rojo Internacional

Nació en los años veinte del siglo pasado por impulso de la III Internacional para enfrentar al fascismo (entonces solo incipiente). Entre sus dirigentes formaron parte destacadas mujeres antifascistas como la alemana Clara Zetkin, la italiana Tina Modotti y la rusa Elena Stasova. El Socorro Rojo Internacional entronca, pues, directamente con la historia del movimiento obrero y antifascista internacional, alcanzando pronto un gran desarrollo en todo el mundo, destacando en el apoyo político, jurídico y económico a todos los represaliados, sin diferencias ideológicas o partidistas.

En España se desarrolló tras la insurrección de Asturias de 1934 para hacer frente a la dura represión desatada por la reacción y conseguir la liberación del gran número de encarcelados que ocasionó. Durante la Guerra civil española, el escritor Joaquín Anderíus fue el presidente de la organización (antes de exiliarse a Francia y México). Sus principales actividades consistieron en ayudar a los niños con comida en la zona republicana y aportar bibliotecas a los soldados. Contribuyeron también creando 275 hospitales, ambulancias, campañas de higiene dental, etc. Durante este periodo destaca su labor de asistencia a los refugiados que sufrieron la masacre de la carretera Málaga-Almería, especialmente de Norman Bethune, cirujano canadiense especializado en afecciones del pulmón, que asistió y desplazó a refugiados en una ambulancia del Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre durante tres días y tres noches de manera ininterrumpida.  Tras la guerra fue disuelto por el fascismo y sus militantes fueron duramente represaliados.

En 1975, hubo un primer intento de refundarlo clandestinamente. Nació ligado a la lucha por la amnistía, tan decisiva en aquella época, como componente destacado de la lucha contra la reforma franquista. El Socorro Rojo editó su propio boletín «Solidaridad» y contó entre sus colaboradores con actores, médicos y enfermeras, abogados y otros muchos intelectuales y artistas, además de los familiares y amigos de los represaliados. Su experiencia duró hasta 1981, ya que la policía se ensañó con sus miembros que fueron perseguidos, detenidos, torturados e incautado su aparato de propaganda.

En la actualidad, la represión continúa ejerciéndose sobre amplios sectores de la población, desde raperos o humoristas que son juzgados por la Audiencia Nacional a compañeros y compañeras que son golpeados y detenidos tratando de detener un desahucio. Por este motivo, mientras continúe existiendo su represión fascista, la clase obrera seguirá necesitando organizar la solidaridad entre los trabajadores y trabajadoras.

 

 

 

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