Ajuste sobre los cuidados y las cuidadoras: el caso de la residencia de Ancianos El Yate, Córdoba

Grupo de acción sindical y ex trabajadoras de El Yate

¿Qué ha ocurrido en la residencia de mayores del grupo El Yate en Córdoba?

trabajo precarioEn abril-mayo de 2017 ya empezó a correr el rumor de que habría despidos y un grupo de trabajadoras de la residencia de mayores se acercaron a la Unión Local del Sindicato Andaluz de Trabajadores, para ver cómo podía hacer frente la situación. En cuanto se nombró a una delegada sindical, dos días después, fue despedida con un expediente disciplinario. A partir de ahí, cinco trabajadoras y un trabajador han sido despedidos, con sanciones disciplinarias o por causas “objetivas” como el descenso de beneficios. De repente, vino la oleada de despidos.

La empresa de residencias -que anteriormente era una sociedad cooperativa andaluza- ha sido absorbida por el grupo empresarial GES (Grupo Empresarial Sostenible, dirigido por Esteban Barroso). A partir de entonces, empiezan a reestructurar las residencias del grupo El Yate. Se dividieron los servicios en diferentes empresas y comenzaron las presiones sobre la plantilla. La dirección de la empresa quería sustituir trabajadoras con una larga trayectoria, por otras en condiciones precarias. Es un caso típico de restructuración empresarial, cambio de dirección de la empresa y costes que recaen –como siempre- en los trabajadores. Estos costes son económicos pero también psicológicos.

¿Cómo se ha hecho frente a los despidos?

El YatePues a través de tres vías. Por un lado, la acción jurídica: uno de los abogados del sindicato puso una demanda ante los tribunales por despido improcedente y por incumplimiento de convenio (se estaba aplicando el convenio de Madrid y no el de Córdoba, y curiosamente éste último era mejor en algunos temas).

Por otro lado, está la acción sindical: desde septiembre hicimos concentraciones en una de las sedes centrales de la residencia, reparto de octavillas a los familiares en domingo (día de visitas a la residencia), difusión de carteles, pegatinas, etc. Era muy importante informar a los familiares de los mayores, porque la nueva política empresarial también estaba perjudicando a sus condiciones de vida y alimentación. Algunos familiares temían intervenir para que no empeorara el trato hacia sus mayores.

También nos pusimos en contacto con la dirección de la empresa, le pedimos una reunión para hablar sobre la readmisión de una de las compañeras, que tenía muy claro que quería preservar el trabajo, a pesar de la presión psicológica. Además, en las sanciones disciplinarias se difamaba el trabajo de las compañeras y se ponía en cuestión su profesionalidad. Era importante que la empresa se retractara. Tras solicitar esta reunión en varias ocasiones, finalmente, dos representantes de la empresa vinieron desde Madrid para negociar con el sindicato y las trabajadoras. Esta reunión fue un despropósito: lo único que querían era parar las concentraciones y no mostraron ni la menor intención a considerar la readmisión de las trabajadoras despedidas. Así que continuamos con las movilizaciones. Éstas eran muy importantes: el Grupo Empresarial Sostenible se jacta de ser una empresa con compromiso social, y había que mostrar que su “compromiso” no era, desde luego, con sus trabajadores.

La tercera pata para hacer frente a los despidos fue, sin duda, la relación de cariño que hemos cogido miembros del sindicato y trabajadoras. En estos momentos difíciles también es necesario tener ese apoyo.

Al final, todos los despidos denunciados vía jurídica se han demostrado improcedentes. En dos de los casos la empresa tuvo que retractarse o quedaron desmentidas las difamaciones contra la labor y la profesionalidad de las trabajadoras. Y esto es importantísimo, por una cuestión de honor y dignidad del propio trabajo.

¿Cómo creéis que podría haberse mejorado la acción sindical?

Pues una línea de trabajo que comenzamos fue compartir el conflicto con otros sindicatos como Ustea, CNT, CGT y otras organizaciones políticas. Nos habría gustado hacer un trabajo más compartido con estos grupos, más allá de contactarles y avisarles de las concentraciones. Pero el ritmo de trabajo, de las cuestiones que van surgiendo rápidamente, de lo urgente, a veces hace difícil ese trabajo de compartir el conflicto con otros grupos. Esto habría mejorado mucho la acción sindical. Y es un aprendizaje que sacamos.

Finalmente, ¿qué papel tienen los cuidados?

cuidadores y cuidadosEl sector de los cuidados está en crisis y eso se traduce en unas condiciones laborales cada vez más precarias para las trabajadoras (mayormente mujeres). A nivel sindical, es un sector que debemos poner en el centro de atención: no sólo por el empeoramiento de las condiciones de trabajo, sino por defender el cuidado de nuestros mayores. Lo hemos visto en Córdoba también con las trabajadoras de CLECE que estaban pidiendo la remunicipalización del servicio de cuidados… Nosotras fuimos a sus concentraciones y ellas nos apoyaron también. Al final, sabemos que unas condiciones laborales pésimas, que la presión psicológica y la falta de medios, empeoran la atención a los mayores. Esto nos lleva, además, como trabajadoras a situaciones de mucha tensión personal: queremos cuidar en condiciones, pero no nos dejan.

Solidaridad en la lucha, reflexión y aprendizaje colectivo

 

 

 

 

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